lunes, 30 de abril de 2018

EL DUALISMO DE LA SOCIEDAD PERUANA: LA TESIS DE MARIÁTEGUI DESPUÉS DE 90 AÑOS


II La doble faz del dualismo en la formación social peruana hoy

 El colonialismo económico

Pues bien, siguiendo la trayectoria del pensamiento de Mariátegui en relación al dualismo lo primero que habría que señalar es que esta particularidad de nuestra formación social surge y está íntimamente asociada al desarrollo económicamente colonial de nuestro país. En este sentido, una faz que no puede omitirse al momento de examinar la tesis del dualismo es el hecho de que tanto el régimen feudal que se instauró bajo la conquista y el virreinato español como la introducción y consolidación del capitalismo después de la independencia y la instauración de la República, fueron producto de la formación de una economía colonial que, impuesta y consolidada por la Metrópoli Española durante su dominio, prosiguió luego durante el proceso independentista y de instauración de la República que surgían sujetas al desarrollo del capitalismo a nivel mundial. Es así que Inglaterra primero y EEUU después, se constituyeran en las nuevas metrópolis que comenzaron a dominar la economía peruana aunque formalmente el Perú era un país soberano[11].

Esta faz del dualismo de la sociedad peruana no ha desaparecido. Al contrario, hoy la globalización del capitalismo frente al derrumbe del socialismo y de las políticas populistas o de bienestar en los países “subdesarrollados” ha extendido de tal modo su poder colonialista que no solo ha resquebrajado o debilitado en todos sus extremos las libertades o principios democráticos a nivel mundial, sino también el necesario equilibrio que, para la subsistencia y desarrollo del ser humano, debe existir entre el crecimiento económico y la protección del medio natural[12].[u1] 

El renovado interés del imperialismo o de las empresas transnacionales, por nuestras materias primas, petróleo, cobre, oro, etc., ha generado, como es evidente y reconocido, un importante crecimiento económico a partir de la explotación de nuestros recursos naturales, pero a costa de agravar el carácter colonial de nuestra economía, sometida a los cambios e intereses del capital extranjero pero, a su vez, restando soberanía a las decisiones del Estado y agrediendo gravemente la democracia en su razón de ser; la protección de los derechos humanos y, de modo especial, los derechos fundamentales, culturales y territoriales de los pueblos indígenas de la sierra y la selva principalmente. Esto último acompañado del deterioro del medio natural y la biodiversidad de estas regiones[13].

Pero este capitalismo, engendrado dentro de una economía colonial no ha logrado convertir al país en una formación social capitalista. Como en el pasado, tal y como lo demuestra J.C. Mariátegui, la burguesía surgida a raíz de los beneficios que le produjo la explotación del guano y del salitre en el Siglo XVIII, no tenía las capacidades ni el espíritu para llevar a cabo elementales principios liberales, contentándose con los beneficios que obtenía de su cooperación con el capital imperialista. No obstante, cabe indicar que si bien la burguesía mantiene este carácter no es la misma cuyo poder era notable en la denominada República Aristocrática. La Burguesía, a raíz de la reforma agraria y también de la menor rentabilidad de la agricultura en esos tiempos comenzó a mudarse a otras ramas de la economía siguiendo la dirección o los intereses más importantes del capital imperialista en el aprovechamiento de nuestros recursos naturales (minerales) y el desarrollo del capital financiero.

Francisco Durand, quien se ha especializado en este tema demuestra precisamente el modo en que el núcleo más fuerte de nuestra burguesía, ya desprendida de su base agraria, avanza por las actividades que son más rentables para el capital imperialista, la minería y la explotación de hidrocarburos. Hay otros sectores de la burguesía, incluso a nivel provincial que resultan corresponder a diferentes tamaños de empresa, pero que, a diferencia de lo que llama la burguesía limeña no tienen el poder económico y político del cual goza ese reducido sector de la Burguesía que ha tejido una relación histórica y provechosa con el desarrollo del capital imperial, hoy transnacional[14].   

En suma, el colonialismo de nuestra economía, agravado bajo el poder o la influencia determinante de las transnacionales que, desde los 90, son privilegiadas por políticas neoliberales con el concurso de los grupos de poder económico y político de nuestra burguesía, si bien han dado un nuevo e importante impulso al capitalismo, éste sigue regido por los intereses cambiantes del imperialismo respecto de la explotación de nuestras materias primas de modo tal que amplios sectores de nuestra economía permanecen aún dentro de formas  de producción precapitalistas incluidas formas de trabajo esclavas y para esclavas[15] a lo que se suma, de modo trascendental para la economía nacional, la creciente informalidad y el aumento de la producción para el narcotráfico internacional.



[11] Mariátegui reconociendo que el Perú era después de la independencia un país soberano, había dejado de ser colonia de España, encontraba que las burguesías nacionales de las repúblicas latinoamericanas, en relación con su condición “semicolonial” , esto es, con una economía dominada por el capital monopólico,  veían en la “cooperación con el imperialismo, la mejor fuente de provechos, se sienten lo bastante dueñas del poder político para no preocuparse seriamente de la soberanía nacional” agregando enseguida que el “Estado, la clase dominante no echa de menos un grado más amplio y cierto de autonomía nacional”. Véase: MARIATEGUI, J.C. 1975. “Punto de Vista Anti-Imperialista”. En: ideología y política. Lima. Lib. Editorial Minerva. Págs. 87-95.  
[12] Cuestión referida al “desarrollo sostenible” según el Derecho Internacional.
[13] Véase al respecto cómo es que a nivel global el Estado de Derecho, la efectividad de los regímenes constitucionales y la misma democracia vienen siendo melladas por el capital transnacional en la medida que la política se ha subordinado a los intereses del poder económico y, a su vez, desconoce el imperio del Estado de Derecho y la Constitución para cumplir el mandato del poder fáctico del dinero. FERRAJOLI Luigi.2014. La Democracia a Través de los Derechos. El constitucionalismo Garantista como modelo teórico y proyecto político. Madrid. Edit. Trotta.   Igualmente, corroborando para el caso peruano el modo en que los intereses de las transnacionales se han impuesto sobre la política debilitando o ignorando esta su sometimiento a la Constitución y los principios democráticos, véase: CAFFERATA, Alfredo.2014. Política Minera, Derechos Humanos y Democracia. Artículos sobre la Política Minera, período 2009-2013. Lima. Consulta: 27/04/18. http://catedralibredesociologia.blogspot.com/   ISBN: 978-612-00-1577-3 .
[14] DURAND, Francisco.2017. Los Doce Apóstoles de la Economía Peruana. Una mirada Social a los grupos de poder limeños y provincianos. Lima. FONDO EDITORIAL. Pontificia Universidad Católica del Perú.   
[15] Según Aníbal Quijano, la actual colonialidad que se desarrolla bajo el dominio mundial del capital está agotando “ la necesidad de fuerza de trabajo viva en la producción y la operación global del capital” a tal punto que con el aumento del desempleo está contribuyendo al retorno, en forma muy, amplia de “la pequeña producción mercantil” y, a la “reproducción de formas de trabajo esclavo y para-esclavo […] para trabajar en las plantaciones de coca y en los lavaderos de oro” en la región Amazónica. Véase:  QUIJANO, Aníbal. 1993. “El Tiempo de la Agonía” (Entrevista de Roland Forgues). En: FORGUES, Roland. Loc. Cit. Págs. 287-307.


 [u1]Alternativa de citas

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