lunes, 5 de junio de 2017

EL DUALISMO DE LA SOCIEDAD PERUANA: Clave Polémica en la historia y futuro del Perú.

El dualismo de la sociedad peruana y la tesis de Mariátegui
Antecedentes del Debate[1]

Habiendo acometido la tarea de encontrar “las claves” de la problemática histórica, actual y futura  del Perú revisando las diversas manifestaciones que Roland Forgues presenta de sus entrevistados en “Perú, entre el desafío de la Violencia y el Sueño de lo posible”, lo que expongo a continuación es una clave histórica que planteada y desarrollada por Mariátegui en la década del 20 del siglo pasado, es objeto, desde la década del 60, de importantes debates sobre el Perú y la realidad de Centro y Sudamérica.

Me refiero a su tesis sobre el dualismo de la sociedad peruana, la misma que, de modo similar, aunque desde diferentes puntos de vista, se planteaba y se había extendido, inclusive en la década de los 60; en otros países de Centro y Sudamérica. Un ejemplo de ello, en el caso del Perú, fue el trabajo de Raúl Galdo y Héctor Martínez que recogiendo las investigaciones del Instituto Indigenista Peruano en gran parte de la sierra peruana, en comunidades y haciendas antes de la reforma agraria de 1969, encontraban que uno de los problemas fundamentales del Perú era el dualismo entre lo moderno y lo tradicional, lo feudal y lo capitalista[2].

Este planteamiento, parte de una estrategia de desarrollo de diversos organismos internacionales a los que no era ajeno la influencia de la política imperial de EEUU, suscitó en quienes querían renovar la visión política que hasta ese momento se tenía de las sociedades que como el Perú requerían urgentemente cambios urgentes y radicales, que tanto Rodolfo Stavenhagen como André Gunder Frank, antes que finalice la década del 60, impugnaran el valor del dualismo histórico en las sociedades principalmente hispanoamericanas.

En esas circunstancias no se hizo ninguna diferencia entre lo que había planteado dentro del socialismo José Carlos Mariátegui y lo que 30 años después se sostenía para impulsar políticas desarrollistas o modernizantes. Así, desde los 60 se cuestionó la tesis del dualismo de la sociedad peruana tratando de invalidar lo que ya había sostenido el Amauta, esto es, la  coexistencia de dos economías, la feudal proveniente del régimen colonial español y la capitalista que aparece, se desarrolla y agudiza este problema, después de la independencia, bajo el colonialismo del imperio inglés y luego norteamericano. 

Es así que el impacto de las “hipótesis” que, en particular, desarrolló André Gunder Franck dentro de la teoría de la dependencia, muy pronto recibiría una respuesta, no para defender las ideas de modernización que estaban detrás de la política indigenista de ese entonces, sino para cuestionar desde una visión marxista lo que se decía o afirmaba respecto del dualismo. Es así que, entre otros, Ruggiero Romano, quien había revisado la historia del capitalismo en Europa y del colonialismo en Centro y Sudamérica, rebatió los argumentos de André Gunder Frank mostrando principalmente el grave desconocimiento que éste tenía del capitalismo y del colonialismo en esta parte del continente americano.

Este debate en el Perú, coincidente con el origen de la nueva izquierda en los 60, opuesta al reformismo del comunismo oficial y a la alianza entre el Apra y el Odriismo, reivindicando, a su vez, la figura de Mariátegui como fundador del socialismo indoamericano, le dio un importante giro a la polémica que se desarrollaba principalmente alrededor de André Gunder Franck y Ruggiero Romano.

Ese giro, ya no implicaba sencillamente a quienes desde el Estado u otras posiciones apoyaban la necesidad de modernizar las estructuras tradicionales o feudales subsistentes en el Perú bajo la figura del dualismo, sino que de lo que se trataba era de revisar si efectivamente la tesis sobre el dualismo que había planteado Mariátegui era o no correcta, tenía o no vigencia.

Lamentablemente esto no produjo un análisis detenido de esta tesis y de su vigencia pues, buena parte de los estudiosos de la obra de Mariátegui, muchos influidos por la revisión del marxismo y el divisionismo de la izquierda en los 70, se dedicaron a interpretar su pensamiento de modo tal que se ajuste a sus particulares ideas. Así, mientras unos repetían, sin mayor argumentación, lo sostenido por André Gunder Frank para impugnar el dualismo planteado por Mariátegui[3],  otros, que se disputaban su imagen abrieron paso a diversas figuras  del Amauta.

Alberto Flores Galindo, quien seguía de cerca el tratamiento que se daba al pensamiento de Mariátegui en las diversas corrientes del marxismo en las décadas del 70 y el 80, sostiene que surgieron de esa manera “el Mariátegui “Troskista”, “maoísta”, incluso el “gramsciano” y ahora último el precursor del eurocomunismo”[4].

Siguiendo el mismo procedimiento, es decir adaptando las ideas de Mariátegui a alguna de las tendencias presentes en la izquierda marxista, lo que constituye, conforme a lo expresado por Flores Galindo, un anacronismo histórico[5],  Cesar Germaná y Aníbal Quijano, entrevistados por Roland Forgues en 1992 respecto de la noción de dualismo en la interpretación de la sociedad peruana por parte de Mariátegui, muestran el nuevo giro que desde antes de los 90 ya se venía dando en el debate sobre este tema.  

En efecto, partiendo del supuesto de que la tesis sobre el dualismo atribuida a Mariátegui  no correspondía a lo que este sostuvo en su primer ensayo sobre el Perú, “Esquema de la Evolución Económica”, hacen una interpretación de lo que sería su “real sentido” pero, ajustada al enfoque o visión del marxismo que tenía el filósofo francés Louis Althuser. De este modo, se pudo en cuestión lo que supuestamente había sostenido Mariátegui sobre su tesis, el dualismo de la sociedad peruana y, asimismo, se dio lugar a una nueva imagen de aquel; la del Mariátegui Althuseriano.

Así, el tratamiento de la tesis sobre el dualismo de la sociedad peruana planteada por Mariátegui, pasa por dos momentos e interpretaciones, uno en el cual se le atribuye afirmaciones que presuntamente son inconsistentes con la realidad del país y de Latinoamérica en general, me refiero a los trabajos de André Gunder Frank y Rodolfo Stavenhagen en la década del 60 y, otra que , elaborada desde fines de los 70, no objeta la tesis del dualismo y la presenta más bien como la comprensión adecuada que hace Mariátegui sobre la especificidad de la realidad peruana pero, a partir del pensamiento de Althuser. Es el caso de los citados sociólogos César Germaná y Aníbal Quijano[6].    

Siendo este el estado de la cuestión, el dualismo de la sociedad peruana según el planteamiento de José Carlos Mariátegui, en lo que sigue intentaré –vía una interpretación ajustada al texto y al contexto de su obra, resolver las siguientes preguntas:

a) ¿Qué contenido  se le atribuyó a la tesis del dualismo planteada por Mariátegui y cuáles fueron los fundamentos con los que se negaba la validez de esa tesis?
b) ¿Qué diferencias hay entre lo que se le atribuyó a Mariátegui en la década del 60, la interpretación que se hace de su tesis bajo el pensamiento Althuseriano y lo que realmente sostuvo aquél?
c) ¿Qué consecuencias tiene la crítica y el debate sobre el dualismo en la construcción y crítica socialista de la realidad peruana a comienzos del siglo XX?  

El cuestionamiento del dualismo en las sociedades  latinoamericanas
El primer importante y trascendental cuestionamiento que se hace del dualismo planteado por Mariátegui proviene, sin duda alguna, de la teoría de la dependencia en la que cupo especial lugar a los trabajos que en la década del 60 realizaron Stavenhagen y Gunder Frank sosteniendo que la tesis del dualismo sobre los países de Centro y Sudamérica es “errónea” o “falsa” atribuyéndole el contenido siguiente:

El Dualismo en Gunder Frank y Stavenhagen
André Gunder Frank
Rodolfo Stavenhagen
“Cada una de las partes está supuesta de tener una historia propia, una estructura y una dinámica contemporánea, ampliamente independiente de la otra. Se supone que solo una parte de la economía y la sociedad ha sido afectada,  en forma importante, por relaciones íntimas económicas con el mundo capitalista «exterior>; y esta parte, se ha vuelto moderna, capitalista y relativamente desarrollada precisamente a causa de este contacto. La otra parte es considerada como diversamente aislada, basada en la
subsistencia feudal o precapitalista y por lo tanto más subdesarrollada.[7]

[Cabe precisar que si bien GF no indica, en la definición del dualismo, el origen colonial de la feudalidad, si lo hace cuando refuta esta tesis. Y dice:]

“El aumento de los latifundios en la Argentina y Cuba, durante el siglo XIX es un caso claro en apoyo de la cuarta hipótesis, y de ninguna manera puede ser atribuido a la transferencia de instituciones feudales durante los tiempos coloniales (Subrayado es mío). [8]


“En esencia, esta tesis afirma que en los países  latinoamericanos existen de hecho dos sociedades diferentes y hasta cierto punto independientes, aunque necesariamente conectadas: una sociedad arcaica, tradicional, agraria, estancada o retrógrada, y una sociedad moderna, urbanizada, industrializada, dinámica, progresista y en desarrollo.
Según esta tesis, cada una de las dos sociedades que se encuentran y se enfrentan así en cada uno de los países latinoamericanos tiene su dinámica propia. La primera, la arcaica, tiene su origen en la época colonial y aun antes, y conserva muchos elementos culturales y sociales muy antiguos. Generalmente no cambia, o lo hace muy lentamente. En todo caso, los cambios que acusa provienen de fuera, justamente de la sociedad "moderna", y no son generados internamente. La otra sociedad, la moderna, está orientada hacia el cambio, genera en su seno sus propias modificaciones y es, por supuesto, el foco del desarrollo económico, en tanto que la primera constituye un obstáculo a ese desarrollo.
La tesis de la sociedad dual se expresa como una supuesta dualidad entre el feudalismo y el capitalismo en nuestros países.[9]
  
Resumiendo lo expresado por Stavenhagen y Gunder Frank quienes, dicho sea de paso, no se refieren específicamente a Mariátegui, sino a los expertos y estudiosos de la realidad latinoamericana, estos sostienen que el dualismo de las sociedades latinoamericanas supone lo siguiente:

a)    La existencia de dos tipos de sociedad, una arcaica, feudal etc. y otra moderna capitalista que funcionan independientemente, aunque “necesariamente conectadas”.
b)   Cada una de estas sociedades, con su propia dinámica, expresan el dualismo antes indicado, precisando que lo feudal o arcaico proviene de la época colonial.  

Comprendido así el dualismo de las sociedades latinoamericanas, ambos autores, con diferentes términos, impugnan esta tesis sosteniendo que estas son “erróneas” o “falsas” por lo siguiente:

            1° No hay dos sociedades, las diferencias que se pueden encontrar al interior de diferentes países en términos, culturales, sociales, económicos, etc., son parte de un mismo proceso histórico que, desde la conquista o colonia española, son producto del desarrollo del capitalismo en los países dominantes. Así, André Gunder Frank, sostuvo que:

[…] la expansión del sistema capitalista en los siglos pasados penetró efectiva y totalmente aun los aparentemente más aislados sectores el mundo subdesarrollado. Por consiguiente, las instituciones y relaciones económicas, políticas, sociales y culturales que observamos actualmente ahí, son productos del desarrollo histórico del sistema capitalista tanto como lo son los aspectos más modernos o rasgos capitalistas, de las metrópolis nacionales de estos países subdesarrollados (los subrayados son míos)[10].

Igualmente, Stavenhagen remarcando las características “comerciales” de la conquista de América diría que:

[…] el "feudalismo" en las zonas indígenas de América no era característico de una economía cerrada de autosubsistencia (como el clásico feudalismo europeo), sino respondía también, a su vez, a las necesidades de: 1) la minería exportadora, y 2) la agricultura que abastecía a los centros mineros o los mercados europeos. Así pues, durante toda la época colonial el motor de la economía americana era el sistema mercantilista capitalista en expansión (el subrayado es mío)[11].

            2° Las supuestas dos sociedades, bajo estas consideraciones, la feudal y la capitalista, no tienen un camino independiente o una historia propia, desde la conquista, tal como lo señala Stavenhagen en la cita anterior, las relaciones comerciales, sobre todo, alrededor de la minería y la agricultura, allí donde existían relaciones supuestamente feudales, servían a las necesidades del “sistema mercantilista capitalista” en expansión.

Del mismo parecer era Gunder Frank quien a propósito de las zonas de menor desarrollo dentro de los países subdesarrollados, “feudales”, eran “los mayores exportadores de materias primas y las fuentes principales de capital para la metrópoli extranjera y que fueron abandonadas por ésta cuando por una razón u otra, los negocios decayeron”. En el caso del Perú pone como ejemplo la explotación de la “plata”[12].      

En síntesis, durante el colonialismo español y el que le continúa, tanto el “feudalismo” como el “capitalismo” al interior de cada sociedad, vía las relaciones mercantiles y el interés ganancial del país dominante se vinculaban para satisfacer los requerimiento del capitalismo mundial. Gunder Franck resume este proceso indicando que “el subdesarrollo de América Latina es el resultado de su participación secular en el proceso del desarrollo capitalista mundial”[13].

Las objeciones de Ruggiero Romano a Gunder Frank

Dado que, en especial la tesis de A. Gunder Frank, se presentaba dentro de una corriente marxista nueva en la década de los 60 inaugurando una nueva visión del capitalismo y de la historia de este sistema dentro de los países coloniales, Ruggiero Romano, historiador Italiano, dedicado precisamente al estudio del capitalismo europeo así como a la investigación “in situ” de realidades como las del Perú andino, salió al paso del muy divulgado planteamiento de Gunder Frank refutando sus afirmaciones sosteniendo lo siguiente:

            1° Que Gunder Frank confundía histórica y socialmente dos conceptos muy distintos, el capitalismo, cuestión que define un sistema social a partir de la producción y, el capital mercantil que tiene que ver con el sistema de circulación que históricamente convive con diferentes modos de producción.

     2° Refiriéndose a la década del 60, cuando se objeta la tesis del dualismo en las sociedades de américa central y meridional, Ruggiero Romano plantea que si el capitalismo ya existía en el siglo XVI con la conquista española, tal como sostiene A. Gunder Frank, con mayor razón debiera existir hoy y; si por el contrario, habían algunos capitales (comerciales) y no capitalismo (en la producción) “ello podría significar, aunque no necesariamente, que no hay capitalismo hoy en día, o bien que se haya entramado con pervivencias ¿Qué podríamos llamar feudalismo?”.

Suponer lo primero, tal como lo hace Gunder Frank, sin mayor investigación, lleva a “sostener una tesis que le imputa al capitalismo las desgracias que trajo el colonialismo español, cuestión que pone de manifiesto una actitud deshonesta en el terreno científico e inútil desde la perspectiva política”.

3° El capital comercial, por lo menos hasta antes de la revolución industrial, no ha producido u originado, allí donde actúa, cambios en los sistemas productivos o sociales. Su acompañamiento en los procesos de conquista, no eran para instalar una nueva sociedad sino para ver qué productos podía comerciar con provechosas ventajas entre la metrópoli y sus colonias[14].

Expuestas estas observaciones, Gunder Frank nunca dio una respuesta a  Ruggiero Romano y esto sencilla y llanamente porque no tenía fundamentos históricos que puedan sostener lo que él llamó sus “hipótesis”. Y en efecto ¿cómo no distinguir la diferente naturaleza del capital comercial y del capitalismo dentro de la historia que dio origen a este último cuando ya Marx en su obra fundamental “El Capital” había hecho un muy documentado estudio sobre el capitalismo y las diversas formas que adquiere el capital ?

Recordemos, a propósito de ello, lo que sostuvo Carlos Marx:

El capital comercial se halla encuadrado en la órbita de la circulación y su función consiste exclusivamente en servir de vehículo al cambio de mercancías. Por consiguiente para que este exista  -prescindiendo de formas aún no desarrolladas, derivadas del comercio directo de trueque- basta con que se den las condiciones necesarias para la circulación simple de mercancías.[…] Cualquiera que sea el régimen de producción que sirva de base para producir los productos lanzados a la circulación como mercancías –ya sea el de comunismo primitivo, la producción esclavista, la producción pequeño campesina o pequeño-burguesa o la producción capitalista- el carácter del producto como mercancías es el mismo y como tales tienen que someterse al proceso de cambio y a los cambios correspondientes. Los extremos entre los que sirve de mediador el capital comercial constituyen para él factores dados […] [15]

Por otra parte, si hubiese estudiado la realidad de países que como el Perú, desde la conquista, pasaron a ser económicamente coloniales, hubiera podido comprobar que en pleno proceso republicano, en el período de la denominada República Aristocrática, el comercio de lanas en el sur andino, estimulado principalmente por el capital inglés, si bien es cierto hizo aparecer casas comerciales en los pueblos del interior para el acopio respectivo, motivando a su vez una mayor producción de lana con fines comerciales tanto en las comunidades de pequeños productores como en las grandes haciendas altiplánicas, esto no fue suficiente para que las relaciones serviles o semiserviles preexistentes devinieran en relaciones capitalistas.

El hecho concreto y comprobado es que allí en el sur andino, a pesar de la importancia que tuvo el capital comercial en los inicios del siglo pasado, la herencia feudal del colonialismo se mantuvo hasta poco antes de la reforma agraria en 1969. De ello da testimonio el estudio que sobre este período de nuestra historia, la república aristocrática, hizo Alberto Flores Galindo[16].   

Por ello, tiene razón Ruggiero Romano cuando, impugnando lo sostenido por André Gunder Frank sobre el capitalismo y el capital comercial en los países de américa central  meridional, sostiene que:

El capital mercantil -no acompañado de otros factores en primerísimo lugar la formación del mercado interno y la formación de una masa de fuerza trabajo proletaria y libre- no puede desembocar (como jamás ha desembocado) en otra cosa que no sean formas usurarias de riqueza o, a lo más, en la perpetuación del capital mercantil (de donde, por otro lado, se retirará, aprovechando la exigüidad del capital invertido a la primera señal negativa de la coyuntura comercial)[17].

En virtud de lo expuesto, afirmar que dentro del contexto colonial, con la conquista española de los países de Latinoamérica en el siglo XVI, estos habían entrado en la lógica del “capitalismo” constituye –como dice Ruggiero Romano-  un “empleo abusivo” de lo que conocemos como capitalismo. Más aún si se considera  que recién en el siglo XVIII, cuando se agotaba el colonialismo español se inicia, con la revolución burguesa y la revolución industrial europea, la era del capitalismo.

De otra parte, siguiendo a Ruggiero Romano respecto de las hipótesis de Gunder Frank, aquél señala que no basta que haya capital, dinero, para que “automáticamente” surja el capitalismo, “el punto principal para hablar de capitalismo son las relaciones internas de producción: de ninguna manera las relaciones externas de distribución mercantil”[18] y, en este sentido, no se ha podido desconocer que las relaciones que se establecieron durante el colonialismo español en el Perú, fueron relaciones serviles de tipo feudal a lo que en algún momento se agregaron relaciones esclavistas; de ningún modo relaciones sociales de tipo capitalista.

André Gunder Frank, no dio respuesta alguna al cuestionamiento que Ruggiero Romano hizo sobre sus hipótesis confirmando así la falta de sólidos fundamentos históricos para, contrariamente a las tesis sobre el dualismo de las sociedades latinoamericanas, sostener que desde el período colonial español, iniciado con la conquista española, las diferentes “instituciones y relaciones económicas, políticas, sociales y culturales que observamos actualmente ahí, son productos del desarrollo histórico del sistema capitalista[…]”[19].

En este sentido, si acaso hubo una tesis errónea o falsa sobre la sociedad peruana a comienzos del siglo pasado, es esta última, la misma que, como hemos visto, surge de ignorar y confundir lo que es históricamente el capitalismo respecto del capital comercial, el hecho que las sociedades no se caracterizan por sus relaciones comerciales sino por las relaciones sociales internas de producción y, tanto o más grave que esto, desconocer las especificidades de la realidad peruana resumidas en el dualismo, problema histórico que planteado por Mariátegui, tuvo su origen en la conquista y coloniaje español siendo agudizado más tarde fue agudizado por el colonialismo económico que imponen el Imperio Inglés y luego los EEUU de Norteamérica.     









[1] Hace buen tiempo me propuse reflexionar sobre esta obra de Roland Forgues. No imaginé la dimensión del trabajo y la dificultad de entender el discurso de destacados estudiosos de la realidad peruana y de interpretar, respetando las reglas de la hermenéutica los textos de Mariátegui, cuyo pensamiento es ineludible al tratar sobre la realidad peruana antes que estalle el período de crisis y violencia política que vivimos en la década del 80 principalmente. Esto solo es un adelanto. En la entrega siguiente, abordaré los planteamientos más recientes de Cesar Germaná y Aníbal Quijano quienes entrevistados por Roland Forgues dan una nueva versión respecto de la tesis del dualismo en Mariátegui.    
[2] Citado de: CAFFERATA, Alfredo. 1995. La teoría sobre Comunidades Campesinas en el Perú.. Lambayeque. Fondo Editorial de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo. Pág. 39.
[3] Dos reconocidos estudiosos de la obra de Mariátegui, indicando que lo más debatible en la obra de Mariátegui es su tesis del dualismo, sin hacer mayor análisis sobre esta tesis según lo expuso el propio Mariátegui, centrados en lo que sostuvo Stavenhagen y el marxista André Gunder Frank concluyen, uno (Robert Paris), que el dualismo es una tesis “contestable” en el sentido de débil, producto de la influencia italiana en Mariátegui y otro (David Sobrevilla) con los mismos argumentos de Gunder Frank y otros marxistas insiste en negar el dualismo de la sociedad peruana impugnando la existencia, desde el colonialismo español de relaciones feudales. Ninguno toma en cuenta las objeciones históricas que sobre el capitalismo y su diferencia  con el capital comercial plantea, dentro de ese debate, el Historiador Ruggiero Romano y tampoco responden si acaso, desde el punto de vista marxista e histórico una sociedad puede o debe definirse por sus relaciones comerciales o más bien, como lo hace Mariátegui, por sus relaciones sociales de producción. Véase al respecto: SOBREVILLA, David. 2012. “La Tesis de Mariátegui sobre el carácter feudal de la economía colonial peruana” En: Escritos Mariateguianos. Artículos y Reseñas en torno a José Carlos Mariátegui y su obra. Lima. Universidad Inca Garcilaso de la Vega – Fondo Editorial. Págs.73-93 y, PARIS, Robert. 2012. “El Evangelio del Socialismo Peruano”. En: Mariátegui en el Siglo XXI. Textos Críticos. Lima. Librería Editorial Minerva. Págs.92-95
[4] FLORES, Alberto. 1994. “La Aventura Inconclusa”. En: Alberto Flores Galindo. Obras Completas .Tomo II. Lima. Fundación Andina/ SUR Casa de Estudios del Socialismo. Págs. 579-583.
[5] El “anacronismo histórico” que dichos estudiosos ponen en práctica implica, según Flores Galindo, revivir “un viejo problema de la reflexión histórica: examinar o reflexionar sobre el pasado en función del presente [violando] las reglas de la comprensión”. Ídem. Pág. 583
[6] Cabe precisar que Aníbal Quijano ha contribuido desde fines de la década del 70 con la difusión, publicación, análisis y debate de las obras de Mariátegui. En el año 1978 prologó  la nueva edición de los 7 Ensayos y más tarde, cuando diversos estudiosos a nivel nacional e internacional se dedicaron a estudiar la compleja obra del Amauta, escribió sobre los diversos aspectos de la vida y obra de Mariátegui: Reencuentro y Debate: Una introducción a Mariátegui. Mosca Azul Editores, 1981. En el caso de Cesar Germaná, desde 1980, incursionó en el estudio de la obra de Mariátegui con un trabajo sobre “La Polémica Haya de la Torre- Mariátegui: Reforma o revolución”, el mismo que fuera publicado en Cuadernos de Sociedad y Política N°2 ese mismo año. Ambos, después de estos trabajos, continuaron sus estudios y el debate sobre los problemas fundamentales que se encuentran en la obra de Mariátegui.  
[7] GUNDER FRANK, André. 1967. “El Desarrollo del Subdesarrollo”. En: Pensamiento Crítico. La Habana, N°7, Agosto de 1967. Consulta: 15/5/07.< http://www.filosofia.org/rev/pch/1967/pdf/n07p159.pdf >  Pág. 160 
[8] Ídem. Pág. 170.  
[9] STAVENHAGEN, Rodolfo. “Siete Tesis Erróneas sobre América Latina”  Originalmente publicado en el Periódico El Día de México los días 25 y 26 de Junio de 1965. Consulta: 10/05/16. < http://seminario7tesis.colmex.mx/images/pdf/stavenhagen-siete.pdf >  
[10] GUNDER F, André. Óp.cit. Pág. 161.  
[11] STAVENHAGEN, Rodolfo. Loc. Cit.
[12] GUNDER F., André. Óp. Cit. Pág.169
[13] Ídem. Pág.163
[14] Véase: ROMANO, Ruggiero. 2003. “Conquista y Capitalismo” En: Contribuciones desde Coatepec. Toluca, México. Enero-Junio. Vol.II, N° 004. Universidad Autónoma del Estado de México. Págs. 116-118. Consulta: 10/05/16. < http://www.redalyc.org/pdf/281/28100409.pdf>. Originalmente fue publicado en 1972 en el libro Les Conquistadors. Les  mécanismes de la conquete coloniale.  La versión en español fue publicada en Argentina pero el gobierno militar lo retiró de la circulación
[15] MARX, Carlos. 1968. El Capital. Tres Volúmenes. 5a Edición. México. FCE. Tomo III, Cap. XX, Págs. 314-315
[16] Véase: BURGA, Manuel y FLORES G., Alberto. 1979.  Apogeo y Crisis de la República Aristocrática. Lima. Edit Richay Perú. En especial el primer capítulo, “Un país Múltiple”  donde se muestra cómo, a pesar del auge del comercio de la lana en el sur andino, se mantienen en la hacienda andina los rasgos feudales heredados de la colonia.
[17] Ídem. Pág. 117
[18] Loc. Cit. ROMANO. Ruggiero
[19] Óp. Cit. GUNDER F., André. Pág. 161

viernes, 3 de marzo de 2017

REFLEXIONES SOBRE “PERÚ, Entre el Desafío de la Violencia y el Sueño de lo posible” (1)

En este Perú de la Sierra
de la costa y de la selva
he visto la violencia y la rabia
milenarias de los pueblos oprimidos
pero también la fraternidad y el amor
de los pueblos que quieren vivir libres.
Más allá de toda razón,
tengo fe en su futuro.
Roland FORGUES

I La Audacia de Aprender a Soñar lo Posible

En los primeros meses del año 1992, antes del autogolpe que propició la dictadura del entonces Presidente Alberto Fujimori, Roland Forgues, reconocido Peruanista[1], impactado por la violencia política y la crisis que vivió el Perú durante la década del 80 y parte de la del 90, realizó una serie de entrevistas a destacados protagonistas o actores sociales y políticos que, desde diferentes puntos de vista, podían dar cuenta de los antecedentes de ese grave episodio de nuestra historia, de la forma en que se desarrolló, y el modo como veían, a partir de sus perspectivas, el futuro del  Perú.

Este trabajo, publicado un año después de las entrevistas (1993), bajo el título de  “Perú, Entre el Desafío de la Violencia y el Sueño de lo Posible”; tuvo el  propósito expreso de encontrar,  frente a la “ineficacia del ultra liberalismo en el mundo occidental” y la debacle del socialismo entre 1989 y 1992,  una respuesta que de algún modo resolviera las interrogantes que surgían de esta angustiante situación: “¿Qué nos queda de las grandes utopías? ¿Dónde están los referentes ideológicos como el liberalismo y el socialismo que desde el siglo XIX determinaron nuestros proyectos de porvenir, nuestras propuestas de cambio y que guiaron nuestra actuación y nuestra conducta?”[2].

Ciertamente la tarea no era fácil, no solo porque se realizaba en medio de la crisis y la violencia en un país cuya historia siempre ha sorprendido por sus particularidades y complejidad, sino también porque el investigador, teniendo su propio punto de vista, debía tratar de comprender la realidad peruana a través del discurso o las reflexiones de  sus muy diversos interlocutores; desde un Presidente de la República como Alberto Fujimori, pasando por representantes de la “nueva izquierda”[3] o de la derecha tradicional representada por Lourdes Flores, dirigente del Partido Popular Cristiano, del ex Presidente Belaúnde Terry, de periodistas como Gustavo Gorriti, dirigentes históricos del Apra como Javier Valle Riestra, de mujeres como Beatriz Guardia Mayorga, María Rostorowski, académicos y políticos de distinta orientación como Enrique Bernales, Carlos I. Degregori, Aníbal Quijano, Henry Pease, etc.

Felizmente, la visión comprensivista de la que parte Roland Forgues para acercarse a la realidad social y humana del país, su conocimiento previo de nuestra realidad en sus diversas facetas, su buen manejo del método interpretativo o la hermenéutica que ya se muestra en su tesis doctoral sobre Arguedas, le permitieron avanzar y resolver las dificultades del complejo problema que se había planteado como propósito de su estudio[4].

Tan importante como lo expuesto es que el punto de partida de la interpretación de la diversidad de  discursos que nos presenta a partir de sus entrevistas, fue el progreso del pensamiento socio político que sobre la realidad peruana y su futuro se había registrado a la luz de las obras de Manuel Gonzales Prada, José Carlos Mariátegui y José María Arguedas sin descontar y, más bien poniendo de relieve el trabajo promisorio que, desde una mirada socialista renovada, ya había iniciado Alberto Flores Galindo[5].

Sin duda este esfuerzo por destacar los discursos previos sobre la historia del país y sobre esta etapa crítica no escapó a la necesidad de motivar a los peruanos, cuyo destino “les pertenece”, para que reflexionen sobre los retos que nos plantea aún hoy esa crisis, la crisis del “ultra liberalismo” y, sobre todo, la violencia política, que puso en juego la viabilidad política, social y cultural del Perú, sin que ello signifique restar importancia a la necesaria  “solidaridad continental” y del resto del mundo para vencer los problemas de “un país escindido, maltratado durante siglos por el colonialismo y el imperialismo y cuya situación se ve agravada aún más por el mal endémico de la pobreza y de la violencia,…”[6]

Pues bien, habiendo estudiado y reflexionado por cerca de un año, aunque de modo intermitente, sobre la citada obra de Roland Forgues, inicio aquí la exposición de los resultados a los que he venido llegando luego de entrar a la interpretación de la diversidad o pluralidad de discursos a los que ya he hecho referencia. Para este efecto he partido de lo que ya había adelantado Alberto Flores Galindo sobre los alcances de la crisis y los factores que condujeron a la violencia política en la década de los años 80[7].

Pero, además, siendo consecuente con el propósito del libro, encontrar una respuesta a la crisis de las grandes utopías y en especial al derrumbe del “socialismo realmente existente”[8], esto no puede hacerse sin tomar en cuenta lo que significa hoy el neoliberalismo implantado principalmente durante el Gobierno y la dictadura del ex Presidente Alberto Fujimori (1990-2000), las cuestiones que condujeron a la desaparición de la “nueva izquierda” a fines de 1980,  así como tampoco la conducta que hoy nos ofrece la supuesta recuperación política de esta posición  –nuevamente dividida- en el Frente Amplio.

Esto último, la crítica de la izquierda de hoy es inevitable pues, a pesar de que los diferentes interlocutores de  la “nueva izquierda” que en ese entonces (1992, año de las entrevistas) reconocen los graves errores que cometieron en la construcción de una opción socialista, no llegaron a plantear, antes ni después de su disolución como “Izquierda Unida”, una nueva alternativa teórica, política, frente a los problemas del neoliberalismo implantado brutalmente desde los 90 y el fracaso o derrumbe de los regímenes socialistas en el mundo.

La izquierda de hoy representada en el “Frente Amplio” –ya dividido- aunque tratan de evitar los graves errores que cometió la “nueva izquierda” en la construcción de una alternativa socialista, muestran un discurso en el cual aún no se superan las concepciones que son parte del fracasado discurso de lo que fue la izquierda surgida en la década del 60. Es así, que en el tratamiento de regímenes autoritarios o abiertamente dictatoriales como el de Venezuela, tienden a legitimarlos bajo el supuesto que son parte de la corriente “progresista” (socialismo del siglo XXI) que ha tocado varios regímenes surgidos democráticamente como en los casos de Bolivia, Ecuador, Brasil, etc.[9]

Esta forma “débil” de tratar a regímenes autoritarios o de dictadura tiene su contraparte en un concepto igualmente blando de la democracia que se reduce a su aspecto formal o  procedimental –no se puede afirmar la existencia de una dictadura allí donde los regímenes son elegidos democráticamente-,  cuestión que a mi juicio contribuye a repetir en un nuevo escenario, un viejo y grave error de la izquierda, el uso “instrumental” de los espacios democráticos, su apartamiento del movimiento popular y su derrota como opción política[10].      

En este sentido, recobra especial vigencia lo expresado por Alberto Flores Galindo a propósito de la necesidad de repensar y darle nuevo contenido al socialismo en el Perú. En la “Carta a sus amigos”, publicada por Roland Forgues, sostiene que frente a la caída del socialismo real y a la “degradación y destrucción a la que nos condena el capitalismo”, “siguen vigentes los ideales que originaron al socialismo: la justicia, la libertad, los hombres” y en ese sentido, aquí, en nuestro país:

[…] como proyecto y realización podría seguir teniendo futuro si somos capaces de volverlo a pensar, de imaginar otros contenidos. Esto no es la moda. Es ir contra la corriente.

El socialismo en el Perú  es un difícil encuentro entre el pasado y el futuro. Es necesario redescubrir las tradiciones más  lejanas, pero para encontrarlas hay que pensar desde el futuro. No repetirlas. Al contrario. Encontrar nuevos caminos. Perder el temor al futuro. Renovar el estilo de pensar y actuar. Lo que resulta quizá imposible sin una ruptura con esos izquierdistas excesivamente ansiosos de poder, apenas interesados en lo que realmente sucede (los subrayados son míos)[11].

De hecho, repensar el socialismo bajo las premisas planteadas por Forgues y Flores Galindo puede ser calificado como un gesto audaz, pero creo que vale la pena.   El valioso material que nos entrega Roland Forgues en “Perú, Entre el Desafío de la Violencia y el Suelo de lo Posible, allí donde como él lo afirma, sus interlocutores “hablan por el Perú y su futuro” podemos encontrar “las claves” que nos ayuden a comprender esta parte crítica de nuestra historia reciente y, a su vez, encontrar posiblemente en una “democracia renovada, plena y auténtica” la respuesta que buscamos frente a la ineficacia o el fracaso de las utopías que han ocupado gran parte de nuestras vidas en el último siglo.

Así, esta introducción es el punto de partida de otras entregas que haré en este blog interpretando o reinterpretando los discursos contenidos en el citado libro de Roland Forgues tratando de encontrar una respuesta a la angustiosa situación que nos presenta del Perú y ante la cual no nos queda otra salida que, como él afirma – citando a la poetisa peruana Sonia Luz Carrillo-,  APRENDER LA AUDACIA DE SOÑAR LO POSIBLE[12].





  




[1] Véase: CAFFERATA, Alfredo. 2015. “Hacia el Sueño de lo Posible: El peruanismo de Roland Forgues”.  Cátedra Libre de Sociología, Política y Derecho. Consulta: 18/02/2017.  http://catedralibredesociologia.blogspot.pe/2015/05/hacia-el-sueno-de-lo-posible-el.html
[2] FORGUES, Roland. 1993. “El Desafío de la Violencia”. En: Perú, Entre el Desafío de la Violencia y el Sueño de lo Posible. Lima. Edit. Minerva. Págs. 9-14
[3]Se denomina “nueva izquierda” a los partidos que desde el año 1965 se apartan del reformismo representado por el Partido Comunista alineado con Rusia en la confrontación Chino-Soviética y otros que como el Apra Rebelde, luego denominado MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria), salieron del Apra por el giro que este Partido dio políticamente para formar el Gobierno de la Convivencia entre 1956 y 1962. Véase al respecto: FLORES, Alberto. 1988. “La Nueva Izquierda: Sin Faros ni Mapas”. EN: FLORES, Alberto. 1988. Tiempo de Plagas. Lima. Ediciones El Caballo Rojo. Págs. 136-144. 
[4] Sobre la visión comprensivista y  el método interpretativo, véase: PARDO, Rubén. 2012. “El Desafío de las Ciencias Sociales: desde el naturalismo a la hermenéutica”. En: PALMA. Héctor y PARDO, Rubén. 2012. Epistemología de las Ciencias Sociales. Perspectivas y Problemas de las representaciones científicas de lo social. Buenos Aires. Edit. Biblos. Págs. 103-126. Respecto del buen manejo de la visión y método interpretativo por parte de Roland FORGUES, véase: 1989. José María Arguedas. Del pensamiento Dialéctico al Pensamiento Trágico. Historia de una Utopía. Lima. Edit. Horizonte.   
[5] Forgues no solo sostiene la particular vigencia de las reflexiones que había hecho Flores Galindo sobre las “grandes utopías” y la realidad peruana, sino también la forma crítica en que emplaza el modo en que se separaba “política y ética, cultura y moral”. Por ello, no duda en ubicar en el epílogo de su trabajo y bajo el título de “El Sueño de lo Posible” la Carta que este, ante de su muerte, dirige a sus amigos en Agosto de 1989 invitándolos a repensar y darle un nuevo contenido a los ideales socialistas de “la justicia, la libertad, los hombres” frente a “la degradación y destrucción a la que nos condena el capitalismo”. FORGUES, Roland. Óp.cit. Págs. 9 y 371.  
[6] Ídem. Pág. 9.
[7] FLORES, Alberto.1988. Tiempo de Plagas. Lima. Ediciones El Caballo Rojo. 
[8] Agnes Heller, una de las mayores representantes de la Escuela de Budapest, quienes iniciaron tempranamente la crítica sistemática de los regímenes que representaban el socialismo en el mundo, sostenía que el “socialismo realmente existente” como expresión es “errónea y conducente a error” al referirse al “sistema de poder de las sociedades de la unión soviética y de los países del este de Europa” pues el o los ideales socialistas no son compatibles con un poder dictatorial, totalitario, que suprime el derecho a la libertad, un aspecto fundamental de las aspiraciones del socialismo. En todo caso, los regímenes “socialistas”, si bien es cierto son anticapitalistas, al mismo tiempo son antisocialistas habiendo dado lugar a una “forma económico social” no prevista dentro del evolucionismo marxista. Véase: LÓPEZ, José Ignacio. 1989.”El Socialismo como radicalización de la democracia”. Entrevista realizada por José Ignacio López Soria a Agnes Heller publicada originalmente en Socialismo y Participación N° 20, Lima 1982. En: IBÁÑEZ, Alfonso. Agnes Heller: La satisfacción de las Necesidades Radicales. Lima. Instituto de Apoyo Agrario/SUR, Casa de Estudios del Socialismo. Pp. 91-101. Para una mayor comprensión de lo planteado por Agnes Heller recomiendo revisar el estudio que, en el citado libro, hace Alfonso Ibáñez sobre el modo en que la mencionada estudiosa lleva a cabo la relectura del marxismo.  
[9] Véase al respecto la serie de artículos sobre los “gobiernos progresistas en América Latina” en: PAJUELO, Ramón (Director). 2016. Tema Central: “Más allá de los Gobiernos Progresistas en América Latina”. Ojo Zurdo. Lima. Año1, N°2. Pp. 5-29 
[10] Sobre el uso instrumentalista de la Democracia, véase: DIEZ CANSECO, Javier. 2011. “Exorcizando Izquierda Unida”. En: ADRIANZÉN, Alberto (Editor). Apogeo y crisis de la izquierda peruana. Hablan sus protagonistas. Lima. IDEA Internacional/Universidad Antonio Ruiz de Montoya. Pp. 97-200.
[11] FLORES, Alberto. 1989. Carta Abierta a su Amigos. En: Ídem. Pág. 371
[12] Parte del Poema “Balance a Tiempo” reproducido por Roland Forgues en la página inicial del libro objeto de este estudio. 

martes, 14 de febrero de 2017

ANOTACIONES SOBRE LA ENSEÑANZA DEL DERECHO Y LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA: ¿EL DERECHO ES O NO UNA CIENCIA?

Los principios jurídicos tienen un potencial explicativo y racionalizador del Derecho muchísimo más alto que el de las reglas. Lo relevante en la excelencia jurídica, no es, pues, la acumulación memorística de reglas, sino una adecuada combinación de conocimientos normativos (reglas a la luz de los principios que las dotan de sentido) y del desarrollo de habilidades metodológicas orientadas a la solución de problemas jurídicos. “¿Cómo resolver un problema jurídico?” es el norte hacia el que debe tender la enseñanza del Derecho; es decir, es decir, el norte está en una enseñanza más metodológica que memorística[1]

El pasado 19 de Enero en el Colegio de Abogados de Loreto, gracias a la iniciativa de mis ex alumnos de posgrado de las Universidades Científica del Perú y Nacional de la Amazonia Peruana, tuve la ocasión de presentar una serie de “Reflexiones sobre la Ciencia y el Estatus Científico del Derecho” con el objeto de contribuir a superar los déficits que tienen los egresados de esta disciplina en la metodología de la investigación jurídica y consecuentemente en el abordaje de sus tesis de Maestría y Doctorado.

Estas reflexiones, producto de varios años de estudio, análisis y discusión con mis estudiantes mientras dictaba la cátedra de Filosofía y Epistemología del Derecho en las citadas Universidades y antes en la Universidad Peruana Los Andes, en Huancayo-Junín, me posibilitó sistematizar, desde el punto de vista epistemológico, las respuestas que se podían dar a las dudas y confusiones que los egresados de Derecho tienen sobre la investigación jurídica empezando por el problema de si el Derecho, como ciencia jurídica o normativa, es o no una ciencia.

Y empiezo por el estatus científico del Derecho porque las dudas y confusión existentes sobre este asunto, surgidas por el peso que aún tiene el positivismo o la “concepción naturalista empirista” proveniente del Siglo XIX[2], conducen a que las tesis de Derecho se hagan bajo pautas que corresponden a las ciencias empíricas, hecho que viene dando lugar a Tesis cuya calidad, desde la óptica de la ciencia jurídica resultan de muy dudosa calidad académica[3].

En este sentido y atendiendo, además, a lo ya demostrado por Luis Pásara, esto es, la relación existente entre la formación universitaria del abogado, precaria en términos de investigación científica, y las deficiencias en la administración de justicia[4], consideré pertinente una mayor difusión de estas reflexiones que espero cumplan con el propósito, ya señalado, de contribuir a resolver los problemas que se presentan en la enseñanza de la investigación jurídica y el mejor conocimiento del Derecho.

¿El Derecho es o no una ciencia?

Partiendo de que el Derecho o la Ciencia Jurídica tiene como objeto de estudio encontrar el real sentido de las normas, entendiendo, además, que el Derecho no solo está constituido por reglas, sino también y fundamentalmente por principios y valores entre los que destaca la justicia; el estudio del Derecho, así comprendido, no es ni ha sido considerando como ciencia porque sus métodos de interpretación no son compatibles con la verificabilidad empírica que constituye parte fundamental del “paradigma científico heredado de las ciencias naturales”[5]  

Precisamente, el problema que enfrentó Kelsen para que en el medio académico-científico se reconociera el estatus científico del Derecho fue que la investigación jurídica, esto es la interpretación de las normas, al ser eminentemente deductiva, no “testeable empíricamente”, no podía ser considerado como una ciencia.

En efecto, tras el debate que Kelsen sostuvo con Ehrlich a comienzos del siglo pasado (1915-1917), quedó claro que entre las diversas manifestaciones del Derecho (social, filosófica y jurídica) el único objeto de estudio que podía tener la categoría de ciencia era la sociología jurídica que, en tanto estudiaba las causalidades y efectos sociales del Derecho y la actuación de los operadores jurídicos, podía utilizar métodos empíricos de investigación ofreciendo resultados comprobables con los hechos o realidad socio-jurídica[6] .

Esto no ocurría ni ocurre con la dogmática jurídica cuya fuente de estudio o de problematización, la jurisprudencia, no da resultados que a nivel del nuevo conocimiento adquirido puedan ser contrastados con una realidad material, observable, medible, etc. Así, cuando se discute hoy, alrededor del matrimonio homosexual, de lo que se trata es de establecer si el “derecho a la igualdad” o a la no discriminación”, cuya interpretación se basa en la jurisprudencia y doctrina existente, es compatible con la interpretación que, asimismo, dentro del Derecho, se da a lo normado en materia de matrimonio y/o familia. No hay que recurrir a métodos empíricos para encontrar una respuesta a este problema.   

A pesar de que conforme a ese histórico debate entre Kelsen y Ehrlich se demostraba que la Ciencia Jurídica no se ajustaba al concepto de ciencia prevaleciente, heredado de las ciencias naturales, los juristas o investigadores del Derecho, siguieron considerando que la interpretación de lo normado, esto es, de la jurisprudencia,  es un trabajo sistemático, científico, singular en cuanto a su objeto y su método que, desde luego no podía estar comprendido dentro del discutible y criticable concepto de ciencia que se asumía desde las ciencias naturales[7].

En este proceso, el de mantener la investigación jurídica dentro de un concepto de ciencia que reclamaba la posibilidad de conocer la realidad inmaterial de lo normativo; desde las ciencias sociales y humanas, influidas por las críticas al empirismo (Popper) y la nueva visión histórica que plantea Khun acerca del concepto de ciencia, se forjó y desarrolló un nuevo paradigma científico que, en el caso del Derecho, madurado a la luz de las críticas del positivismo después de la II Guerra Mundial, dio lugar a lo que hoy se conoce como el paradigma postpositivista[8].

Dentro de este nuevo paradigma, quebrada la visión reduccionista a la que fue llevada la investigación científica por parte del empirismo-naturalista, el Derecho es reconocido como una ciencia de la cultura que trabaja con la parte jurídico-normativa de ésta en tanto búsqueda de la justicia como valor fundamental de la sociedad[9]. Se introduce así dentro de la visión “comprensivista” del acontecer material e inmaterial de la humanidad desarrollando muy especialmente la interpretación jurídica[10] la misma que no solo cuenta con una teoría propia, sino que además se encuentra enriquecida por las teorías de la argumentación, ponderación y, entre otras, por la corriente Constitucionalista que, rescatando la primacía de la Constitución dentro del Derecho, asume también como parte fundamental de la investigación jurídica la nueva vitalidad que hoy se le otorgan a los derechos humanos[11].

Concluyendo, el Derecho no es una ciencia si partimos del paradigma heredado de las ciencias naturales, paradigma que dicho sea de paso ha obstaculizado el desarrollo de las ciencias sociales y humanas y, entre ellas, a la Ciencia Jurídica. En cambio, si tomamos en cuenta, la crisis del positivismo, sobre todo después de la II Guerra Mundial, la nueva visión y paradigma resultante, considerando la diferente naturaleza del objeto de las ciencias sociales y humanas, incluida la ciencia jurídica, no hay duda que la investigación jurídica constituye una actividad científica que trata de contribuir, vía la visión comprensivista y la interpretación, al mejor conocimiento y cambio de esa realidad inmaterial de la sociedad y cultura humana constituida por la normatividad jurídica.

En este sentido, resulta una práctica equivocada dentro de la enseñanza universitaria, en el pregrado y en el posgrado, tratar de que se haga investigación jurídica bajo los parámetros de un paradigma cuyos fundamentos excluyen las características particulares que tienen el objeto y el método de investigación en el estudio de la sociedad y su cultura y específicamente desconociendo en el caso del Derecho o la Ciencia Jurídica el conocimiento de una realidad inmaterial, creación del hombre, fundamental para resolver los problemas de la convivencia humana teniendo como objetivo central la realización de ese valor que le da sentido al Derecho: la justicia.     



[1] AGUILÓ,  Josep. 2010. “Positivismo y postpositivismo. Dos paradigmas Jurídicos en pocas palabras”. EN: LIFANTE, Isabel (Editora). Interpretación Jurídica y Teoría del Derecho. Lima. Palestra Editores. Pág. 33
[2]Sobre las características del “naturalismo-empirista, Véase: PARDO, Rubén. 2012. “El Desafío de las ciencias sociales: desde el naturalismo a la hermenéutica”. En: PALMA H. y R. PARDO (Editores) Epistemología de las Ciencias Sociales. Perspectivas y Problemas de las Representaciones Científicas de lo social. Buenos Aires. Edit. Biblos. Págs. 107-112.    
[3] Sobre la calidad de las Tesis Universitarias, en especial las de posgrado en Derecho, Carlos Ramos Núñez refiriéndose a la situación de estas en el Perú sostiene que “se ve de todo desde estupendos trabajos que compiten para premios hasta patéticos proyectos de investigación de doctorado que siguen el mal llamado método científico, verdadera bancarrota de la investigación legal en el Perú”. Por otra parte y prologando un estudio sobre la investigación jurídica en varios países de América Latina, entre ellos el Perú,  Manuel Atienza sostiene que ésta  “presenta rasgos acusados de formalismo que se corresponden con una fase ya periclitada de la cultura jurídica”. Ciados por : SANCHEZ, Manuel. 2011. “LA METODOLOGÍA EN LA INVESTIGACIÓN JURÍDICA: CARACTERÍSTICAS PECULIARES Y PAUTAS GENERALES PARA INVESTIGAR EN EL DERECHO”. Revista Telemática de Filosofía del Derecho, Madrid. Nº 14, pp. 317-358. Consulta: 12 de febrero de 2017. < http://www.rtfd.es/numero14/11-14.pdf>
[4] PÁSARA, Luis. 2004          La Enseñanza del Derecho en el Perú: Su impacto sobre la administración de justicia. Lima. Consulta: 10/02/17. Disponible en: www.justiciaviva.org.pe/nuevo/2004/informefinal.pdf. Págs. 50y ss.           
[5] PARDO, Rubén. 2012. “La verdad como método: la concepción heredada y la ciencia como producto”. En: PALMA H. y R. PARDO (Editores) Ídem. Págs. 43-76.
[6] Sobre el debate citado véase: ROBLES, Gregorio.1982. Epistemología y Derecho. Madrid. Ediciones Pirámide S.A. Págs. 27-41.
[7] Sobre la crítica del concepto del concepto de ciencia “heredado” del “naturalismo- empirismo” puede verse; NEUMANN, Ulfrid. 1992. “La Teoría de la Ciencia Jurídica”. En: KAUFMANN, Arthur et. ál. (Editores). El Pensamiento Jurídico Contemporáneo. Madrid. Edit. DEBATE. Págs. 351-364.
[8] Sobre los paradigmas científicos y el Derecho, véase: AGUILÓ,  Josep. 2010.  Óp. Cit. pp. 13-35.
[9] Sobre el concepto de Derecho, véase: PÉREZ, Antonio-Enrique. 2008.  Lecciones de Filosofía del Derecho. Presupuestos para una filosofía de la experiencia jurídica. .Lima.  Jurista Editores. Págs.51-83.
[10] Respecto a la visión “comprensivista” y su desarrollo frente al naturalismo-empirista y el mcdo en que la interpretación jurídica se inserta en esta otra visión de la Ciencia, véanse:   PARDO, Rubén. 2012. “El Desafío de las ciencias sociales: desde el naturalismo a la hermenéutica”. Óp. Cit. pp. 112-115 y, LARENZ, Karl.1980. Metodología de la Ciencia del Derecho. México. Edit. Ariel. pp.192-203.  
[11] Véase: FERRAJOLI, Luigi. 2014. La Democracia a través de los derechos. El constitucionalismo garantista como modelo teórico y proyecto político. Madrid. Edit. Trotta.

jueves, 10 de noviembre de 2016

Entre la democracia y la Dictadura: los reclamos indígenas en Sarumillo- Loreto


I El Conflicto en Saramurillo: Entre la democracia y la dictadura

Desde hace más de dos meses la Región Loreto convive con un conflicto en el cual los pueblos indígenas de Sarumillo reclaman al Gobierno del Presidente Kuczinski la descontaminación de sus aguas y tierras afectados por la explotación petrolera en esta zona de la Selva de Loreto. Este no es un problema nuevo, son más de 40 años que los pueblos de la selva vienen siendo objeto, por parte de las empresas petroleras, entre ellas Petroperú, de una clara y contante contaminación de sus territorios que ha puesto en riesgo no solo la vida y salud de su población, sino también la posibilidad de llevar una vida productiva en armonía con su medio ambiente y, de ese modo, preservar su cultura, parte de fundamental de nuestra identidad y pluralidad cultural.

Esto quiere decir que, dentro del problema ambiental producido por la explotación petrolera, lo que está en juego fundamentalmente son los derechos humanos de los pueblos indígenas, los mismos que se encuentran garantizados por la Constitución Política y específicamente por el Convenio 169 sobre pueblos indígenas y tribales, vigente desde el año 1995.

Bajo estas circunstancias, además, frente a un Gobierno, el de Kuczynski que ha prometido una revolución social respondiendo a la apuesta ciudadana contraria al retorno de un régimen dictatorial, lo que está en juego también es el futuro inmediato de la democracia, o se fortalece y sale de su debilitada situación luego de tres gobiernos supuestamente democráticos o, retornamos hacia el autoritarismo que, enmascarado de formas democráticas, no constituyen sino el nuevo modo en que se manifiestan hoy los regímenes dictatoriales.

II Entre la democracia, el autoritarismo y la dictadura.    

En estos tiempos las dictaduras tienden a aparecer tras formas democráticas. El caso más reciente, por lo menos en Latinoamérica es el del Régimen Venezolano de Maduro que, elegido democráticamente al igual que en su momento Alberto Fujimori, sea porque quiere perennizarse en el poder o defender intereses ajenos a las mayorias, no dudan en abusar del poder político para neutralizar o evitar la demandas de la oposición, sea que esta asuma forma partidaria o que parta sencillamente de la población que se organiza frente a demandas insatisfechas o el maltrato de sus derechos. 

En cualquier caso, lo que caracteriza fundamentalmente a los regímenes autoritarios o de dictadura es la falta de garantías para que se hagan efectivos, por parte del Estado, la protección integral de los derechos humanos, civiles y políticos, sociales y culturales, entre otros; no la protección de alguno u otro derecho sometidos al interés de quien gobierna.  En sentido contrario, la democracia es aquel régimen político en el que prevalece la protección y garantías por igual que hagan efectivos el goce de los derechos humanos frente al poder político y al poder económico. 

En esto el Tribunal Constitucional ha indicado en más de una ocasión que somos un régimen democrático, social y constitucional de Derecho, entendiendo por ello el énfasis en la protección de los derechos humanos no solo individuales, sino sociales y culturales, sino también la garantía de que los gobiernos privilegiarán la la aplicación de la Constitución frente hasta lo que hoy ha sido, erradamente e interesadamente, la primacía de la ley.   

Ahora bien, bajo este contexto y enfrentado a un conflicto en que están de por medio los derechos humanos de los pueblos indígenas, amazónicos ¿qué camino seguirá el Gobierno de Kuczynski? Tiene solo dos alternativas: 
  1. una, como los gobiernos anteriores privilegia el crecimiento económico versus la obligación constitucional de proteger los derechos de los pueblos indígenas previniendo impactos negativos sobre la biodiversidad amazónica, reiterando las prácticas autoritarias de gobiernos anteriores o, 
  2. dos, conforme a sus ofrecimientos para llevar adelante una "revolución social" y el cese del trato discriminatorio a los pueblos indígenas, toma el difícil, pero promisorio camino de contribuir a la construcción de un régimen auténticamente democrático, social y constitucional que impida un nuevo "baguazo", manifestación clara del autoritarismo o de la dictadura disfrazada de democracia. 

III  ¿Hay una solución democrática al conflicto con los pueblos indígenas? 

Por supuesto. A diferencia de los regímenes pasados que se han negado sistemáticamente a atender prioritariamente las necesidades vitales de estos pueblos y la afectación de sus derechos individuales, sociales, económicos y culturales, el Gobierno puede -en diálogo con los representantes de los pueblos indígenas afectados por la contaminación petrolera- disponer la instalación de campamentos que alberguen a profesionales y técnicos que prioricen los procesos de descontaminación de las aguas y territorios indígenas y que, a la vez, conforme al Convenio 169 y la Constitución vigente se desarrollen programas productivos para fortalecer y asegurar la economía familiar-comunal y, de otra parte establecer equipos que en cooperación con los dirigentes comunales atiendan principalmente los problemas de saneamiento y salud y los de educación, todo bajo una visión intercultural e integral de los derechos fundamentales.

Ciertamente, la descontaminación tiene un alto costo y probablemente superior o lo que puede obtener como renta la explotación petrolera, pero este es el pago que se debe tributar por la forma en que el Estado ha tolerado y no ha puesto en rigor durante todos estos años las medidas de prevención que eran necesarias y obligatorias para evitar los graves problemas de contaminación que hoy se tienen a la vista y que han llevado al desarrollo de este grave conflicto que protagonizan los pueblos indígenas. En una democracia, lo primero son los derechos humanos, lo contrario es remar a favor del autoritarismo y el retorno hacia formas de dictadura que la mayoría han rechazado con su voto en las elecciones generales que ungieron el nuevo gobierno este año.

La radicalidad del movimiento indígena 

Sin duda, la radicalidad que ha asumido el movimiento indígena, evitando el pase de las embarcaciones por el río, único medio del que disponemos para trasladarnos por motivos de comercio, trabajo u otros o la exigencia para dialogar con el Presidente de la República o con el Presidente del Consejo de Ministros, no con otros funcionarios no es vista como la forma más adecuada para propiciar un diálogo que resuelva favorablemente esta situación, pero poniéndonos en el lugar de las familias de estos pueblos, que viven con aguas contaminadas arriesgando la salud de las actuales y futuras generaciones, perdiendo sus medios de subsistencia por la contaminación, desatendidos por años por todos los gobiernos, con experiencias negativas de los diálogos y acuerdos tenidos con funcionarios subalternos  ¿qué otra cosa puede hacer el movimiento indígena para atraer la atención del Gobierno con la urgencia que ameritan sus problemas? 

Indudablemente, en el movimiento indígena, frente a la desatención y discriminación histórica de que han sido o son objeto debe haber tal desesperación, desconfianza, frustración, rencores, odios, etc., acumulados de modo tal que no hay cabida para otro tipo de medidas que no sean aquellas cuyo radicalismo no debiera sorprendernos, sino más bien comprenderlas. 

En este sentido, creo que la solidaridad de la sociedad civil Loretana, movilizada históricamente frente a los problemas generados por el centralismo, la discriminación y el aprovechamiento irracional de sus recursos naturales, debiera hoy, sin más dilaciones, solidarizarse con los derechos y problemas de estos pueblos , evitar que lleguen a otros extremos y facilitar un diálogo con el Gobierno Central y Regional de modo que, al final, se  permita reconducir la explotación de nuestros recursos naturales de manera sostenible devolviendo la paz al territorio amazónico, haciendo justicia a las demandas de los pueblos nativos y, ojalá, asegurando un camino favorable al fortalecimiento de la democracia en todos sus niveles,           

             .   

domingo, 16 de octubre de 2016

LAS BAMBAS: LAS RAICES DEL CONFLICTO TRAS LA MUERTE DE UN CAMPESINO

En estos días a raíz de lo ocurrido en el Proyecto Minero "Las Bambas" con el resultado de la muerte de un campesino y varios heridos entre civiles y policías, sostuve, con un compañero con el que compartimos experiencias en el Grupo de Diálogo Minería y Desarrollo Sostenible, un rápido y franco debate sobre las raíces del conflicto suscitado entre las comunidades de Cotabambas en la Región Apurimac, la Empresa China a cargo del Proyecto y el Estado.

Aunque, como se notará, el diálogo que transcribo con algunos arreglos en la redacción, sostenido en una red social que analiza este tipo de conflictos en Facebook, no es amplio me parece útil para ver la forma en que se argumenta a favor de una u otra explicación de lo que motiva estos conflictos que acompañan la apertura que, desde la década del 90, dio a la inversión minera.

Debo destacar que  no es la primera vez que discuto con este compañero en el plano político exponiendo nuestros puntos de vista. Valoro en ello la franqueza con que siempre se expresa Humberto y desde luego su tolerancia frente a las ideas ajenas. Aún cuando no lleguemos a un acuerdo, creo que esta forma de dialogar entre puntos de vista opuestos fortalece la necesaria cultura democrática que debemos cultivar para evitar cualquier proyecto autoritario.

He aquí, sin más preámbulos, lo que sostuvimos sobre las raíces del conflicto minero en las Bambas:      

I Sobre el centro del Conflicto en las Bambas

Humberto:

Lamento mucho la muerte de otra persona que es usada como carne de cañón en la supuesta lucha del pueblo, de la defensa del ambiente y de los derechos de nuestras comunidades...cuando solo es la lucha antiminera, ideológica, antisistema, politiquera, por su chamba, o sus intereses económicos y muchas veces por sus lentejas.....

Alfredo:

Estimado Humberto: Lamento, al igual que tú, esta muerte que ocurre en medio de un conflicto ya anunciado y que se inicia con la decisión de la Empresa de la "República Popular China" de cambiar la construcción de un mineroducto para el traslado del mineral y evitar los riesgos de contaminación por el uso del transporte terrestre que no estaba estipulado en el EIA del Proyecto Minero “Las Bambas” y los compromisos contraídos con las comunidades.

Este es el origen del problema, la transnacional china, procedente de una cultura que desconoce los derechos humanos y uno de los países que más contamina en el mundo, prefiere ahorrar la inversión en un minero-ducto sin importar los derechos territoriales y a una vida digna y saludable de la población andina. Es un típico caso donde el Estado, por proteger los intereses de esta empresa olvida que, conforme al Estado de Derecho, su primera obligación es proteger los derechos humanos y, por justicia, a quienes se encuentran en mayor desventaja social, económica y política.

Aquí mi estimado Humberto no es el fondo del asunto posiciones antimineras o promineras, unos que odian la inversión capitalista y otros que se humillan ante ella. El asunto es que se violan, en nombre del crecimiento económico, elementales reglas que preservan los derechos humanos y el medio ambiente como en este caso el Derecho a la Consulta previsto en el Convenio 169, donde el Estado, en lugar de sancionar a las empresas que incumplen con esta norma, manda reprimir a quienes se movilizan por sus derechos.

Por esa razón, estoy resueltamente a favor del movimiento que reclama por los derechos de los pueblos indígenas. No cabe otra cosa para quienes nos adherimos al espíritu libertario, humanista, que hay detrás de los forjadores de la Democracia y el Estado de Derecho. Abrazos

II Argumentos y contra-argumentos sobre el sentido del conflicto

Humberto:

Como Ud. sabe el cambio de EIA, muy mal manejado por la empresa, el gobierno nacional, las autoridades y líderes locales y regionales, se debe a varios factores, no solo económicos, como se insinúa, no solo fue por la nueva empresa china, sino la oposición al mineroducto de las comunidades de Espinar, que antes no se oponían cuando eran socios en Antapacay; y el reclamo ahora, de las comunidades alrededor de la nueva vía, más que ambiental, es por recibir nuevos beneficios por esos cambios.

Todos son temas que se pueden resolver sin necesidad de matarse, si se respeta leyes y la autoridad. Es la realidad de pobreza y miserias históricas, las que violan algunos preceptos y paradigmas, a veces mucha teoría que le sirven solo a algunos y como discurso políticamente correcto...porque, por ejemplo, resulta que esa "cultura" y política de la transnacional china, se asienta en la misma posición ideológica y violentista, que tienen la mayoría de los dirigentes políticos que se oponen a la minería.

En su lucha ideológica y antisistema, son marxistas, maoístas y mucho social confuso que los apoyan y que terminan a veces de militontos de supuestas causas justas, o buscando sus lentejas; es por eso, que por encima de mis críticas y cuestionamientos, a los errores cometidos, y hasta irregularidades que se deben corregir y sancionar, estoy resueltamente a favor de que se realice ese proyecto minero, con respeto al derecho de todos, o sea de los 30 millones de peruanos; no debemos perder esta oportunidad.

Que haya dialogo, pero que se cumpla la ley, que se respete la autoridad y se reconozca que mis derechos, e intereses, terminan donde comienza los derechos de los demás...así de sencillo; entiendo perfectamente sus principios y buenas intenciones, por eso insisto en que Ud. entienda que no buscamos, ni quiero un crecimiento económico, injusto, a cualquier costo, sin escrúpulos, porque crecimiento económico, que apunta a desarrollo sostenible significa salvar vidas, dar mejores condiciones de vida e iguales oportunidades a millones de peruanos; saludos

Alfredo:

Estimado Humberto. Como siempre abierto al diálogo y el debate de ideas y; que bueno, empezando por el final de tu respuesta, que estemos de acuerdo en que toda inversión, positiva para el crecimiento económico, se desarrolle dentro de los principios del desarrollo sostenible que tiene como su eje fundamental los derechos humanos, .

Ello sin embargo se contradice con lo que afirmas en tu respuesta a mi comentario. Puntualmente observo lo siguiente:

Primero, admites que ha habido un mal manejo en los cambios del EIA en cuanto a reemplazar el mineroducto por el transporte en camiones del mineral extraído de las Bambas, pero no reconoces que esto implica haberse desconocido el derecho de los pueblos afectados a la Consulta Previa, proceso que forma parte de los derechos codificados y reconocidos por el Estado Peruano tras el Convenio 169 vigente.

Segundo, pasando por alto los derechos de estos pueblos, pobres, indígenas etc. sostienes que estos solo buscan beneficios, a pesar de que es público que el reclamo de estas comunidades era por qué no se les había hecho la consulta conforme a sus derechos. Si acaso obtienen algún beneficio o compensación por los daños que provoca el tránsito pesado y continuo de minerales en sus territorios, es obvio que debe haber la indemnización o beneficio que les pueda corresponder. Eso está considerado en nuestras leyes y en el Convenio ya citado.

Otra vez, insisto, el tema se ubica entre los intereses gananciales de la transnacional China y los derechos de las comunidades cuyo medio ambiente será alterado por esta modificación inconsulta e ilegal del EIA. Dicho sea de paso esto, promovido por la transnacional es una falta de respeto al Estado Peruano y su legislación en materia de derechos humanos y protección del medio ambiente.

Por último, estimado Humberto, es cierto que las mayorías y minorías tienen sus derechos, pero no es cierto y allí cometes un grave error, que las mayorías puedan -en democracia- imponer sus derechos sobre las minorías, esto quiere decir que los "otros" la minoría indígena a la que te refieres, no puede ser atropellada por los derechos de la mayoría.

Todos tenemos iguales derechos, las mayorías y las minorías sino sencillamente lo que hacemos es fomentar el autoritarismo que es la otra cara del violentismo y en este caso concreto de la discriminación que pesa sobre las minorías étnicas del país.


Otra vez, gracias por estar abierto al debate, pues ello nos ayuda a esclarecer nuestras ideas en favor de la democracia y el desarrollo sostenible